La poco vecina Suiza
Después de dos días en la porción francesa de Suiza, vuelvo con las pilas cargadas y las venas entupidas de colesterol. No sé cuál es la incidencia de la enfermedad en el país, pero con platos como el rösti y con esa predilección por el entrecôte, no consigo entender cómo han conseguido tener una esperanza de vida mayor que la nuestra.
A lo mejor es por los sueldos que ganan, o quizá por ese café tan rico que te sirven hasta en la peor de las tascas (aunque 'la peor de las tascas' suele tener un nivel de limpieza equivalente al 'tres tenedores' patrio). No creo que lo hayan conseguido sin Seguridad Social o con esa mili hasta los 40 años que gastan.
Eso sí, si tenéis la oportunidad de pasaros por allí, comprad bombones o relojes como todo el mundo. Si por un segundo pensáis que el secreto de su longevidad está en el café y se os ocurre haceros con una de sus baratas cafeteras, ya os avanzo que nuestros poco vecinos suizos utilizan una clavija de enchufe que en el mundo sólo es posible encontrar en El Salvador, Etiopía, Jordania, Liechtenstein, Madagascar, Maldivas y Ruanda. Habría que ser melón para no cerciorarse antes.

Agotando la veintena. Fan del cine de palomitas y acción. Ávido lector de serie B. Sin música española en el iPod. Inmaduro irredento. La versión más mundana y menos glamurosa de Don Cristal. Igual de frágil y decidido, pero sin su gusto por el morado.
marmolillo dijo
Eres un crack, no te preocupes que con vecinos tan ilustres como los alemanes, los italianos y los franceses seguro que existen adaptadores más o menos sencillos de comprar.
La típica oferta de LIDL: un estante con cientos de miles de adaptadores para corriente de Suiza. Los tipos llenan el supermercado y sólo porque el precio sea bajo se creen que la gente va a hacer cola para comprarlos. Por ejemplo: botas de pescador, redes traineras o palas para jardín (en Madrid capital no tienen jardín ni quince personas).
17 Octubre 2006 | 11:12