Hoy voy a la boda de alguien a quien no me imagino casado. Un bon vivant de esos que envejecerían con encanto, dejando a su paso agendas negras llenas de números y aventuras suficientes como para nutrir una colección de Harlequin. Un tipo al que todos nos hemos querido parecer alguna vez. Casi siempre risueño, fiel a sí mismo y con las ideas muy claras. Ese clásico amigo al que no importa que no veas durante dos años porque no cambia y no te olvida.
Siempre creí que me lo acabaría encontrando soltero en las bodas de todos nosotros, pero parece que no va a ser así. Nos dijo que se casaba en navidad delante de una botella de vino, y estos meses no han sido suficientes para que me haga a la idea. Aunque como se suele decir en estos casos: si él es feliz, yo soy feliz.
Pero juro que hasta que no lo vea, no me lo voy a creer. Y que hasta el final voy a estar esperando la llegada de Vince Vaughn y Owen Wilson.

Agotando la veintena. Fan del cine de palomitas y acción. Ávido lector de serie B. Sin música española en el iPod. Inmaduro irredento. La versión más mundana y menos glamurosa de Don Cristal. Igual de frágil y decidido, pero sin su gusto por el morado.
Suele ocurrir que el tiempo es bastante y lo suficientemente cabrón como para cambiar a las personas, transfromándolas en ruina de lo que fueron, mendiós!
Pues sí, amigo, se casó, y bien que lo hizo...
Creo que de esta resaca nunca voy a recuperarme.
Lo hice, y bien hecho además. Gracias por tus palabras amigo. Que bueno fue que asistierais a semejante evento, aunque he de resaltar que me faltó tiempo para estar con todos y cada uno de vosotros, por lo menos algunos minutos complices que se hubieran agradecido. He roto la lanza, se abre la veda. Veremos quien es el siguiente en caer. Un fuerte abrazo compañero.
Hasta mañana paco!!!
Mañana hablamos
tu me paga a mi
me entiende hasta mañana
hoy no mañana mañana
hasta mañana mañana paco