High on life
Hoy quería hablar de fútbol. No sé por qué, pero en los últimos tiempos ardo en deseos de escribir sobre el deporte rey. No tanto de cuestiones relativas al juego en sí (entre las que la inusual racha del Atleti tendría preferencia), como de las relacionadas con las personalidades que forman parte del circo paralelo. Léase Beckham y su incapacidad para ayudar con los deberes de mates a su hijo de siete años Romeo (¿o era Brooklyn?). Eto'o como nuevo icono del 'Black power'. El romance de Cristiano Ronaldo y Merche Romero. ¿Fue antes Malula Sanz un hombre? Victoria Beckham y sus ganas de escribir libros infantiles -pobre Romeo (y Brooklyn)-. Top 10 de futbolistas españoles que llegan a las duchas sin oler a sudor. Temas tan intrascendentes que a buen seguro han sido ya carne de rotativa, porque bien sabido es que en la prensa deportiva de nuestro país falta estadística y sobra colorín.
Eso venía rumiando yo de mi ración diaria de cine festivalero, cuando tropecé con la nueva campaña de Ana Sousa en forma de gran outdoor. Supongo que a Figo también le dará igual no saberse la tabla del 6. Por ella, yo me dejaría lobotomizar. Creo.

Agotando la veintena. Fan del cine de palomitas y acción. Ávido lector de serie B. Sin música española en el iPod. Inmaduro irredento. La versión más mundana y menos glamurosa de Don Cristal. Igual de frágil y decidido, pero sin su gusto por el morado.
ezobeida dijo
a ti siempre te gustaron las rubias.
:-)
28 Febrero 2006 | 11:35 AM