Envidio a los tíos como Alex Tew. El pasado verano, a su tierno cerebrito de 21 años se le ocurrió en la cama una brillante idea para pagarse los estudios universitarios (sic.). Pensaba construir una página web con un millón de píxeles (un megapíxel, para los amigos) y vender cada uno de esos minúsculos puntitos de luz por un dólar. Si todo iba bien, acabaría con un millón de dólares. Si iba mal, como mínimo esquilmaría algo de dinero a sus parientes y amigos. Muy poco que perder.
Y la cosa comenzó así. 'Tía Gretel, te vendo 10 píxeles para que pongas tu inicial en mi página web'. 'Venga, papi, estírate que a este paso no voy a poder estudiar Administración y Dirección de Empresas (¿qué si no?)'. Un desarrollo normal de sablazo al conocido que iba a llegar para poco más que para unas cervezas y para la primera barra libre universitaria.
Y de repente, cuando Tew arañó los primeros mil dólares, se le ocurrió escribir una pequeña nota de prensa y enviarla al Times. Eso fue el 'tipping point', que diría Malcolm Gladwell ahuecando la voz. El periódico, aprovechando la sequía noticiosa del verano, le regaló un reportaje y compró incluso un gran espacio publicitario en la página. No hizo falta nada más. Hace un par de semanas, Tew anunció discretamente que su página había vendido el millón de píxeles, aunque él aún no había tocado el dinero más que para comprarse un Mini negro (¿y la matrícula en ADE?).
Ahora, ya ha puesto en marcha la segunda edición de la web, le llueven las ofertas de empleo y las muchachitas se lo disputan. El sueño americano en la lluviosa Gran Bretaña.
Y yo, algunos años mayor que Tew, me pregunto qué cojones hago en la cama todas las noches y por qué en vez de repasar mentalmente todas las tías de uniforme que veo durante el día, no me dedico a pensar en esa idea genial que inscriba mi nombre en la wikipedia y me retire del mundo laboral. Quizá es demasiado tarde. Y quizá, aún sin Mini negro, puedo seguir engañándome y pensando que, en el fondo, soy más feliz que un acneico y blancucho adolescente inglés.

Agotando la veintena. Fan del cine de palomitas y acción. Ávido lector de serie B. Sin música española en el iPod. Inmaduro irredento. La versión más mundana y menos glamurosa de Don Cristal. Igual de frágil y decidido, pero sin su gusto por el morado.
Consuelate con que tienes un gran blog, que gusta, y lo seguimos muchos...
Ya sé que es una mierda de consuelo, que no es ni mucho menos un millon de libras, o €.. pero siempre se me ha dado mal lo de ser optimista.
probablemete esa sea una de las mil ideas k se le acurren a uno cuando esta pensando pero k desestima por no tener la suficiente cara dura...yo no tengo ni cara dura ni creatividad, algo de cara dura si k tengo para copiar a nuestro gran orador don cristal.
pero quiero remarcar que el 99% de los blogers de internet se hubieran cabreado conmigo por copiarles, pero se kedaran con las ganas...no hay blog como este! sigue asi!
No pega, pero este blog siempre me ha parecido tan cojonudo...
Muy linda su bitácora.
Pongo acentito americano del sur, porque parece que ellos se puden permitir el lujo de ser más cursis en sus giros y expresiones. Lo que digo que me ha gustado. Lo he descubierto hoy con nuestro amigo google.
Saludos desde el aire viciado.
Ese es el problema con asomarse a la zona de comentarios, que tiene uno que leer cada cosa.
En fin, a lo que yo venía:
¿!Ké pasa tronco!? A ver si posteas de una buena vez, kojones, que el personal te echa de menos, macho.
Pongo acentito castizo peninsular, porque al parecer ellos se pueden permitir el lujo de ser más bordes e ignorantes en sus lugares comunes .
Retomo acentito, no, no, acentico:
Volvé doncito, dale, que nos hacés falta.
bicos.
Querido d:
Las susceptibilidades a flor de piel. No se tomen las cosas tan en serio. La gilipolleces parecen no estar permitidas y yo a veces soy bastante gilipollas (¿tengo derecho?.
La próxima vez me expresaré en mi acento corbobés autóctono para no herir ni hacer sangre.
En una cosa si estoy de acuerdo. Que Don cristal debería postear más.
A sus pies,
TWM
¡Caray! Por ahí hubiera usted empezado... qué necesidad de andar fingiendo acentos cuando se tiene el acento más hermoso de España. Sólo por eso, queda olvidada la ignominia.
Para la vacante de Gilipollas en el mundo blog hay una fila que llega a Japón. Yo a la vacante de Suceptible del mundo blog llegué de las primeras, esa fue mi suerte.
Tú tranqui Don, mira qué bien te llevamos nosotros el chiringuito mientras no estás.