El enésimo remake de Oliver Twist, a cargo de Roman Polanski, no aporta nada o casi nada remarcable al género. Una buena banda sonora y unas localizaciones escogidas con criterio. Y no cabe duda de que, cuando aquello que más te llama la atención de una película son sus localizaciones o su banda sonora, algo no va bien.
Eso sí, como le sigan hurtando el Oscar a Sir Ben Kingsley esto va a ser de escándalo. El de Gandhi ya tiene moho, y La lista de Schlinder, Sexy Beast y Casa de arena y niebla merecieron mejor suerte. Como mínimo ya debería tener dos, así que desde esta bitácora instamos a la Academia a que salde su deuda con Ben. Argumentos con Oliver Twist no le van a faltar.