Si hay una empresa que aprecio, ésa es Pirelli. Durante algún tiempo me pregunté por qué a una marca de neumáticos se le ocurriría gastarse la pasta y editar, todos los años, un calendario con mujeres desnudas. La respuesta es bastante obvia: ya que la ley establece la obligatoriedad de poner un calendario con mujeres en pelotas -y con pechos que llenen una copa C, como mínimo- en cualquier establecimiento de reparación del automóvil, una buena parte de los propietarios de los mismos da preferencia a los calendarios Pirelli, que por lo menos es una marca que conocen y que les da confianza. Además, la marca mata dos pájaros de un tiro y consigue generar un buen ambiente de trabajo y la empatía de la mayoría de los clientes (desengañémonos; muy pocas mujeres pasan más de cuatro minutos en un taller de cualquier tipo).
Aunque siempre hay quien critica la iniciativa, en pocas ocasiones se trata de personas con sólidos conocimientos de arte o de fotografía. Y en más raras ocasiones aún, les compete decidir la marca de neumáticos de su coche. El marketing al poder.