Me entero por la prensa del increíble método utilizado por Donald Trump para incrementar cada vez más su ya de por sí ingente fortuna. El multimillonario caballero cobra ni más ni menos que 25.000 dólares por cada minuto de las conferencias en la que utiliza su experiencia para dar consejos a sus abundantes admiradores. Sólo durante la semana pasada, y en apenas una hora de trabajo, consiguió la nada despreciable cifra de millón y medio de dólares. Más incluso de lo que le ha tocado a cada uno de los miembros de Los Pelaos después de atizarle al mayor premio repartido nunca en la Lotería Primitiva.
Es una pena, Don, que con una fortuna así no consigas un peluquero mejor o alguien que te recomiende cómo distribuirte uniformemente el autobronceador.